Para reclamar un incumplimiento de contrato hay que demostrar que existía una obligación, que la parte debía cumplirla, que no lo hizo y que se produjo un daño o una pérdida. La forma de reclamación depende del contrato y de la situación.
1. Identifica la obligación incumplida
Revisa el contrato, los anexos, los pedidos y las modificaciones. Anota la fecha en que vencía la obligación, la conducta que se esperaba y qué hizo realmente la otra parte.
2. Reúne pruebas
- Contrato, anexos, pedidos y condiciones.
- Facturas, recibos, entregas y justificantes.
- Correos, mensajes y llamadas relevantes.
- Fotos, informes y testigos.
3. Cuantifica el daño
Separa la deuda principal de los gastos y daños derivados. Explica cómo se obtiene cada cantidad y qué prueba respalda cada concepto. La transparencia ayuda a negociar y a preparar una eventual demanda.
4. Presenta la reclamación
La reclamación debe indicar los hechos, la cláusula aplicable, las pruebas y la solución solicitada. Conserva el justificante y evita presentar una comunicación genérica sin detalle.
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La reclamación debe ser concreta, documentada y proporcionada al daño. Una revisión temprana ayuda a elegir entre negociación, reclamación formal o vía judicial.